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LA PACIENCIA: ELEMENTO CLAVE EN LA EDUCACIÓN

La paciencia se ha convertido en uno de los pilares fundamentales en la educación, es por eso que en muchas ocasiones es un reto constante para los docentes que llevamos a cabo el proceso de enseñanza- aprendizaje. El día a día de las clases puede volverse rutinario, abrumador y un poco agotador.

En mi práctica docente me he dado cuenta que en muchas ocasiones es muy difícil llevar la teoría a la práctica, que las pequeñas experiencias pueden marcar tu vida personal y profesional. Siempre soñé con el instante de llegar a mi primer día de clase para conocerme a mí misma y a mi proceso de enseñanza. El momento había llegado, en la Institución Educativa me asignaron grado Primero, sabía que no sería fácil pero entendí que tampoco sería complicado, si encontraba la forma adecuada para llegar a ellos. Los niños de primero son muy cariñosos, respetuosos pero al ser los más pequeños de la clase también son los más inquietos; y ahí empezó todo, se volvió un poco molesto llamarles la atención, ya que en muchas ocasiones no hacían caso.

Debo ser sincera y es que muchas veces sentí que perdía toda la paciencia que había cultivado un tiempo antes de llegar a la práctica, por eso como dicen coloquialmente una cosa es decir y otra cosa es hacer. El solo hecho de girar por un instante y observar que todo el curso este de pie, jugando, haciendo cosas diferentes a las de la clase, se convierte en un aspecto desmotivador.

Times Reporter (2017) Afirma: “A patient teacher will also have the willingness to adapt to different classroom situations. Students vary from class to class. Some may be attentive, while others, trouble-makers”.

Es por eso que debemos tener en cuenta, si su indisciplina depende de lo cansados o aburridos que estén en las clases, no solo nos debe importar el proceso que se lleve en nuestra área, sino todo el proceso de aprendizaje que se maneje en la institución, pues esto permitirá conocer sus necesidades y así mismo buscar estrategias que permitan brindar una solución y que la paciencia no deje de ser una virtud.

Un día normal de clase estábamos pegando y pintando algunos artefactos, un estudiante estaba un poco disperso e inquieto, se le llamó la atención unas cuantas veces y aún así seguía firme en no querer ser partícipe de la clase, el docente titular optó por hacer que se siente y lo gritó tan fuerte, que solo pude mirar como sus ojos se llenaban de tristeza y sentimiento.

En ese momento entendí que no quería ser como el, que por más que se tornara difícil un día de clase, no quería herir o lastimar los sentimientos de un niño que aún no entiende muchas cosas. También entendí que el ser permisiva tampoco me ayudaría mucho porque hasta ese momento no había funcionado, solo pude rectificar que no hay que cruzar ninguno de eso limites, pues eso va a permitir que exista equilibrio para un buen desarrollo de las clases.

RAE (s.f) citado por Ibarguen (2015) señala como: “La capacidad de soportar o padecer algo sin alterarse”.

Comprendí que guardar la calma, respirar profundo y dar una sonrisa a mis estudiantes me ayudaría un poco más. Muchas veces los docentes aparte de ser pacientes tenemos que  ser tolerantes, eso nos permitirá llevar un proceso ameno dentro del aula con los estudiantes, además nos va a permitir fomentar valores como el respeto a los demás, tanto en su ritmo de aprendizaje como en sus saberes.

En mi proceso continuo de enseñanza siempre doy lo mejor de mí, busco la manera de no cruzar esa línea delgada de lo permisivo y lo intimidante, solo deseo mejorar mis debilidades y reforzar mis fortalezas, quiero ser esa maestra que digan que a pesar de ser exigente, siempre tiene una sonrisa y la mejor manera de corregir lo que se está haciendo mal. Hoy más que nunca extraño llamarle la atención a  alguien y sentirme participe de los procesos de aprendizaje de mis estudiantes.

Por eso como docentes debemos valorar cada proceso, cada enseñanza, cada experiencia, ya que esto puede marcar un momento fundamental dentro de nuestras vidas y de la vida de nuestros estudiantes.

Hoy me queda algo muy claro y es que la exigencia va de mano con la paciencia, cuando se entiende que los ritmos de aprendizaje son diferentes, que solo hay que saber responder y saber corregir los malos hábitos sin intimidar, que se llegue al respeto y no al miedo, ese día llegaremos a ser grandes maestros.

 La Paciencia: Tu fortaleza y tu virtud como docente

 

 Referencias Bibliográficas:

Ibarguen, A. (2015, 01 de Diciembre). Paciencia. Bonding. Recuperado de http://bonding.es/paciencia/

Times reporter. (2017). Patience is a trait every teacher should possess. Ruanda:The New Times. Recuperado de https://www.newtimes.co.rw/section/read/212093

Acerca de ... Yanira Diaz

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One comment

  1. Nicolas Benavides

    En nuestra profesión docente, la interacción social es un aspecto inevitable, o al menos eso se pensaba antes de la llegada del COVID-19. Y es que la llegada de esté, ha interrumpido esa supuesta inevitable interacción social que teníamos en la presencialidad, y la ha transformado en una interacción virtual, pero que, a final de cuentas, sigue siendo interacción, por tanto, está deja de ser supuestamente inevitable, como lo mencione anteriormente, y pasa hacer realmente inevitable. Por lo cual, la paciencia, tanto en lo presencial como en lo virtual, sigue siendo fundamental, e incluso puede verse como un regalo para los niños, como lo afirma Arias (2019): “La paciencia es una virtud que debemos cultivar y junto a la calma son dos de los mejores regalos que podemos hacer a los niños”.
    Muchos de nosotros, dentro de los que me incluyo, pensamos que dada la situación social que se vive, y las consecuencias que esta trajo al ámbito educativo, el nivel de estrés que manejábamos, en muchos casos por la carencia de la ya mencionada paciencia, iba a disminuir, pues no seriamos nosotros quienes estaríamos con los niños en todo momento, insistiéndoles constantemente que trabajen, o que por favor hagan silencio; esta vez serían los padres de familia quienes estarían a cargo.
    Pero que equivocados estábamos al pensar esto, pues, aunque pensábamos que dejábamos atrás los aspectos mencionados anteriormente con los niños, sabíamos que nuevos retos nos esperaban, y uno de ellos era la comunicación constante con los padres de familia, y esto era algo que, en su momento, no sabíamos que iba a demandar la misma paciencia que con los niños.
    Al iniciar nuestra práctica, en las condiciones habituales de clases presenciales, no es un secreto para nadie que la paciencia es indispensable en el aula, puesto que, al estar educando a niños, estos no siempre están con la disposición de aprender, habiendo algunas excepciones claro está, por esto se hace necesario constantemente llamarle la atención a los niños, pedirles por favor hagan silencio, prestar atención a la explicación que se esté haciendo y en algunos casos incluso, realizar las actividades que se asigna o lo que se ha realizado en el tablero. Todo esto se volvía constante, y había que realizarlo varias veces durante la clase, algo desgastante obviamente, y que, en muchos casos, no tenía el resultado esperado, y las cosas seguían tal como al principio, y es aquí, donde la paciencia se empieza agotar, algo inevitable según Kriegel (s.f): “Losing your patience as a teacher is inevitable. Like all adults, you likely have certain pet peeves and moments of spontaneous irritation and annoyance”. Es entonces cuando el tono de voz sube, pues además de agotarse la paciencia, la frustración empieza hacerse presente, y se busca de cualquier manera poner control en la clase, y que los estudiantes realicen las actividades.
    En mi caso, puedo decir que, aunque tenía que llamarle la atención a los estudiantes, nunca perdí el control del grupo, pero esto no quita el hecho de que muchas veces perdí la paciencia, y esto llevo a que alzara la voz con los estudiantes, también hay que decir que esto fue algo que las docentes desde el primer día que llegue me aclararon, iban haber ocasiones en las que había que hacerlo, o simplemente los estudiantes no te respetarían, así que con este permiso, por así decirlo, levantaba la voz, todo esto porque la paciencia en un determinado momento se terminaba, y lamentablemente llevaba a esto.
    Ya en el contexto actual, parecía que la paciencia podía rendir un poco más, pues no íbamos a tener los mismos problemas que teníamos en el aula de clases con los estudiantes, pero entonces entro a jugar otro factor, los padres de familia, con los cuales necesitaríamos la misma paciencia que con los niños. Todo esto en el marco de la educación virtual, en donde, en mi caso, al trabajar por medio de grupos de WhatsApp, todo el contacto e interacción social se realiza con los padres de familia, con los cuales para mi sorpresa, el trabajo también ha sido muy difícil, y puede deberse en parte, a que algunos padres de familia no pueden manejar los dispositivos móviles o sus aplicaciones, entonces, de pronto tu WhatsApp se llena de mensajes de tipo, “no puedo abrir la guía”, “¿qué es lo que toca hacer?”, “apenas me conecto, ¿puede enviarme la guía?”, entre otros. Y no es que sean tres o cuatro mensajes, son muchos los mensajes que llegan, a tal punto de saturar el celular. Es entonces, donde la paciencia nuevamente se empieza agotar, y comprendes lo equivocado que estabas al pensar que la paciencia en este contexto, no se iba agotar y que el estrés iba a ser menor.
    Pero bueno, todo esto es parte de nuestra profesión, y es nuestro deber aprender a convivir con ello, y buscar estrategias para desarrollar la paciencia, en mi caso, el tener a mi hijo me permitió desarrollar un poco más la paciencia, lo cual es un comienzo, y el punta pie inicial para seguir mejorando en este aspecto, muy necesario en la educación, y que, gracias al contexto que se vive, descubrimos que tanto presencial como virtual es parte indispensable del proceso educativo, y una facultad necesaria e indispensable en el docente. Mientras tanto, aun con nuestra paciencia agotada, debemos estar ahí, apoyando en todo momento, el proceso educativo del estudiante, después de todo, por eso elegimos ser docentes.
    “En la educación virtual o presencial, la paciencia siempre será necesaria”

    Referencias bibliográficas

    Arias, R. A. (2019, Octubre 22). Contar hasta 10 o la importancia de la paciencia en la educación de los niños. El País. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2019/10/21/mamas_papas/1571646605_359292.html

    Kriegel, O. (Sin fecha). Having Patience as a Teacher: How to Cope with Inevitable Pet Peeves. Recuperado de https://www.wgu.edu/heyteach/article/having-patience-teacher-how-cope-inevitable-pet-peeves1711.html

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