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El estrés en el practicante

Muchas son las ocasiones en las que se menciona la palabra estrés, en este escrito presento una realidad ineludible en la vida de un estudiante universitario de práctica docente, pero antes de continuar, es necesario definir que es el estrés.

Según Selye (citado por Pulido, et al., 2011): “El estrés es una reacción adaptativa del organismo ante las demandas de su medio” (p.31)

El estrés es una reacción de nuestro organismo que se genera al estar sometido a los requerimientos que presenta el medio donde nos desenvolvemos, es así como, sin darnos cuenta, nos cargamos de muchas cosas, más de las que quizás hemos tenido antes.

La vida académica trae retos que debemos superar, entre los más comunes están: las pruebas, los talleres, los trabajos y las múltiples actividades que son inherentes a nuestro quehacer universitario.

El docente practicante no es la excepción, el sólo hecho de conocer el otro lado del mundo escolar, hace que sea, para algunos, algo totalmente nuevo, lo cual sin duda requiere una adaptación; y si a eso le aumentamos las actividades académicas antes mencionadas, lo más probable es que se genere estrés.

Según Zavala (2008):

Por su parte, en el ejercicio docente convergen muchos factores dinámicos que repercuten en las condiciones de trabajo y una buena parte de ellos se refieren a demandas y situaciones de carácter complejo y novedoso pocas veces previstas en la formación magisterial básica. Como consecuencia, la práctica docente puede tener tantos elementos desagradables con los cuales lidiar, y que pueden resultar en experiencias laborales nocivas para la salud mental, sobre todo. (p.68)

En cuanto a mi experiencia como practicante, las clases con los niños son muy enriquecedoras, pero a la vez muy agotadoras; admito que la carga académica universitaria y las labores como docente de básica primaria, han generado en mí picos altos en lo referente al estrés, aunque considero que todo hace parte de un proceso de adaptación que se convierte en un reto más para alcanzar la meta de ser un licenciado en informática.

Un mecanismo que utilizo para disminuir el estrés es el deporte, practicando caminatas los fines de semana con el objetivo de dispersar y relajar un poco la mente.

“Estudiando y practicando ando, pero el estrés trato de alejarlo”

 

Referencias bibliográficas

Pulido, M. A., Serrano, M. L., Valdés, E., Chávez, M. T., Hidalgo, P., & Vera, F. (2011). Estrés académico en estudiantes universitarios. Psicología y salud, 21(1), 31-37. doi: 10.25009/pys.v21i1.584

Zavala, J. (2008). Estrés y burnout docente: conceptos, causas y efectos. Educación, 17(32), 67-86. Recuperado de http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/educacion/article/download/1802/1743

Acerca de ... Jaime Andrés Lagos Chaves

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5 comments

  1. Kevin Camilo Mirama Guacas

    Con respecto a lo anterior, podría afirmar que las palabras mencionadas por Zavala son acordes con las vivencias presentadas en la práctica, puesto que he podido evidenciar algunos aspectos que son muy comunes en las instituciones educativas públicas y que pueden aparecer como factor sorpresa en el ambiente y entorno educativo.
    Pienso que una de las razones fundamentales por las cuales somos propensos a sufrir de estrés en nuestra práctica, es por la cantidad de estudiantes que en el salón de clase se maneja, pues muy bien se sabe que en nuestro país la educación pública se caracteriza por el gran número de alumnos que hay en las aulas, lo cual ha conllevado a que el profesor tenga mayor responsabilidad en cuanto a factores como el seguimiento a estudiantes, la calificación de trabajos, los planes de recuperación, entre otros aspectos que hacen sobresaturar de trabajo al docente.
    Sobre el estrés docente Dunham y Varma (citado por Zorrilla, 2017) afirman:
    las diferentes fuentes de estrés, recogidas en una amplia variedad de estudios sobre estrés docente, se pueden sintetizar en seis grandes categorías: 1) conducta inadecuada de los alumnos, como falta de motivación, indisciplina, etc 2) presión de tiempo y sobrecarga laboral; 3) pobre cultura escolar, como las malas relaciones con los compañeros o directores; 4) pobres condiciones de trabajo, incluyendo falta de recursos y características físicas del entorno; 5) pobres expectativas de futuro, en relación al sueldo, promoción y desarrollo de la carrera; y 6) cambios en el sistema educativo y forma de afrontarlos. (p.15)
    Además, hay que mencionar que en algunos contextos educativos las instalaciones no son acordes al número de estudiantes que en ella residen, por esta razón, la enseñanza por parte de los profesores se ve en algunos casos incómoda, ya que los docentes no tienen el espacio suficiente para movilizarse dentro del aula.
    También se destaca el papel que tienen los estudiantes en el desarrollo de las clases, es decir, el comportamiento presentado por ellos siempre es fundamental en el ánimo de los docentes, de ahí que se puedan observar distintas actitudes de los profesores en el desarrollo de las clases.
    En la Institución Educativa en la cual estoy realizando mi práctica docente, he podido experimentar que lo más difícil en el salón de clases es saber manejar la paciencia y la respiración, afirmo esto por el motivo de que los grados que me han sido asignados tienen un promedio de 38 estudiantes, lo cual me ha desgastado mucho en bastantes ocasiones.
    Una de las situaciones que más se ha presentado en mi práctica, tiene como fundamento principal las dudas e inquietudes que los estudiantes tienen cuando se está desarrollando la clase, ya que muchas veces las realizan al mismo tiempo, además de eso, las preguntas casi siempre son diferentes, esto me ha conllevado a sentirme un poco tenso porque el tiempo que tengo para enseñar es limitado y no puedo responder a todos los interrogantes de los alumnos.
    Según lo anterior, se podría decir que el docente está sujeto a regular de manera adecuada sus emociones, sobre la inteligencia emocional Goleman (citado por Arcos, Jiménez & Ruiz, 2015) afirma: “la capacidad para supervisar los sentimientos y las emociones de uno mismo y de los demás, de discriminar entre ellos y de usar esta información para la orientación de la acción y el pensamiento propio” (p.37). La asertividad junto a la inteligencia emocional son primordiales en el actuar de los docentes, puesto que las innumerables exigencias que acontecen dentro del salón de clases deben ser controladas de forma correcta y sobre todo que no afecten a los estudiantes.

    “Pensar para actuar y respirar para calmar pueden ser la solución para no volverse loco en el salón de clases”

    Referencias
    Zorrilla, A. (2017). Estrés en la profesión docente: estudio de su relación con posibles variables laborales y de contexto. Universidad de Sevilla, Sevilla, España. Recuperado de https://idus.us.es/xmlui/handle/11441/65269
    Arcos, N., Jiménez, L, & Ruiz, A. (2015). La educación de la inteligencia emocional en la escuela: referentes conceptuales, lineamientos y experiencias pedagógicas. Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá d.c, Colombia. Recuperado de http://repository.pedagogica.edu.co/handle/20.500.12209/2598

  2. Jenifer Andrea Beneth Benavides

    El estrés es una circunstancia inherente al ser humano, en cualquier etapa en la que se encuentre o cualquier circunstancia que atraviese y que no vaya acorde a lo planeado, puede vivenciar el estrés. Es inevitable pensar que este fenómeno no se presenta, pues al convivir en sociedad, siempre existirá una contraparte a nuestra forma de ver las cosas y por tanto se presentarán situaciones estresantes.
    En los diferentes campos en los que se desenvuelve el ser humano, habrá una tendencia a estresarlo, particularmente en nuestro campo, el tratar personalmente con miembros de la comunidad educativa suele generar cierto grado de estrés, por ejemplo, el hecho de estar en un salón de clases rodeado de diferentes culturas, formas de reaccionar, comportamientos, entre otros, y que hayan situaciones no acordes a las buenas maneras en la clase, nos lleva a sentir intranquilidad que puede desencadenar en estrés.
    Al respecto, Llanque (citado por Cardozo, 2016, p.77) afirma: “Es pertinente recordar que los grupos de trabajadores que se encuentran más susceptibles de experimentar elevados niveles de estrés son aquellos que tienen una implicación personal o una relación constante y directa con otras personas”.
    Comparto la idea de que en la vida académica nos enfrentamos a muchas obligaciones las cuales debemos cumplir, como por ejemplo: entrega de trabajos, exposiciones, cumplimiento de asignaturas, etc., sumado a esto, tenemos problemas por fuera de la universidad, ocupaciones laborales, estudios extras y en nuestro caso el hecho de realizar la práctica docente en las instituciones respectivas, todo esto conlleva a sentir estrés.
    Al estresarnos, no solo afrontamos una sensación, sino también, se generan en nosotros actitudes que conllevan de una u otra manera a que nuestra forma de ser normalmente, cambie.
    El estrés con frecuencia viene acompañado de emociones como exaltación, depresión o ira, de una intensidad variable dependiendo de la situación. Cuando esto ocurre, lo más apropiado es expresar esas emociones, lo que ayuda a superar el estrés. Las emociones no expresadas o reprimidas, sean positivas o negativas, generalmente producen estrés. (Naranjo, 2009, p.176)
    El hecho de expresar las emociones, permite evitar futuras complicaciones y alteraciones que el estrés puede generar, entre las enfermedades que se pueden desencadenar a partir de esto, podemos mencionar: alteraciones en la presión arterial, ansiedad, obesidad, afecciones al corazón, entre otras.
    Concuerdo con el aporte de mi compañero en que hay que buscar mecanismos que sirvan de relajación y dispersión para la mente ante las circunstancias que nos estén quitando la tranquilidad. Cada persona piensa, siente y actúa diferente de otra, por tanto, cada una debe buscar su estrategia adecuada para evitar estresarse.
    Una manera de disminuir el estrés en las personas es realizar las conocidas pausas activas, en estas, se detienen las labores que se están realizando para dedicar cinco minutos a hacer estiramientos, respirar y tranquilizarse. Particularmente, esta estrategia me ha funcionado de una manera eficiente.

    “Si evitas estresarte, evitas enfermarte”

    Referencias
    Cardozo, L. (2016). El estrés en el profesorado. Revista de Investigacion Psicologica, (15), 75-98. Recuperado de http://www.scielo.org.bo/pdf/rip/n15/n15_a06.pdf
    Naranjo, M. (2009). Una revisión teórica sobre el estrés y algunos aspectos relevantes de éste en el ámbito educativo. Revista Educación, 33(2), 171-190. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/440/44012058011.pdf

  3. Luis Daniel Prado Paz

    Durante estos primeros meses de práctica, el docente novato cumple varios quehaceres a los cuales está enfrentado dejando a un lado algunas funciones que son necesarias y que son de vital importancia, que si no se efectúan en un tiempo establecido pueden traer consecuencias negativas en un futuro, el cumplir con dos o más horarios distintos en diferentes establecimientos educativos y laborales, el cruce de horarios, distribución inadecuada del tiempo, entre otros aspectos, pueden llegar a perjudicar tanto física como mentalmente ya sea a corto, mediano o largo plazo.

    Varios de los estudiantes universitarios aparte de cumplir con estas responsabilidades, deben cumplir con una jornada de trabajo por múltiples razones, entre las más comunes encontramos la financiación de sus estudios, cubrir sus gastos del día a día, o tal vez la situación laboral de sus padres no sea la más adecuada; lo que con el transcurso del tiempo lo va a ir desgastando cada vez más, ya que implica un nivel de exigencia grande ante sus demás compañeros. Algunos de los trabajos que estos logran acceder no se relacionan con lo que han estudiado, el más común se podría decir que es el de mesero de restaurante, bar o discoteca que obliga a cumplir un horario en horas nocturnas con lo que podría llegar a desarrollarse el síndrome de burnout.

    Según Maslach & Jackson (citado por Hernández & Olmedo, 2004)

    (…) una definición multidimensional que hace referencia a los sentimientos de agotamiento emocional y la sensación de agotamiento físico, unido al desarrollo de actitudes y sentimientos negativos con respecto a los usuarios y la tendencia a autoevaluarse negativamente, fundamentalmente en todos aquellos temas que tienen que ver con el mundo laboral. En la profesión sanitaria, concretamente, implica sobrecarga de trabajo, feedback laboral casi inexistente (cuando este feedback existe, suele ser negativo), bajo estatus laboral, poco control sobre su ambiente laboral y ambigüedad sobre sus roles profesionales. (p.122)

    Debido a unas condiciones de trabajo que tienen fuertes demandas laborales, el docente en práctica sobrepasa su capacidad para una buena adaptación en su entorno y poder distribuir mejor su tiempo, esto genera ciertas consecuencias que presenta síntomas de agotamiento, cansancio, fatiga, que se ve reflejado en pérdida de energía evidenciada en un bajo rendimiento en ambas instituciones, en definitiva, se crea un efecto que es el no poder transmitir más de sí mismo a los demás.

    Estos estudiantes sienten un grado de presión, que viene acompañado de situaciones que le generan frustración, actitudes negativas e incluso miedo a fracasar, no sólo ante su práctica pedagógica, trabajo o vida académica sino también ante la vida y hacia las personas cercanas, que genera una angustia y preocupación con todo lo relacionado en su diario vivir lo que producirá un estrés

    La práctica docente al igual que las otras obligaciones con las que debe cumplir un estudiante universitario, obliga a la realización y cumplimiento que en ocasiones deben ser simultáneas de varias actividades, que van desde la planeación de las temáticas de sus clases, elaboración de materiales didácticos, aplicación, calificación y corrección de exámenes, aplicación de talles, asistencia a clases, desarrollar trabajos y proyectos, informes y al mismo tiempo poder llevar una constante relación con: estudiantes( docente- alumno), docentes del área, compañeros; que demanda varias horas a la semana, lo que implica que se le dificulte concentrarse en su totalidad en cada una de estas responsabilidades; en ocasiones estos compromisos necesitan de varias horas, que no se da abastos entre semana y se ven obligados a aprovechar el tiempo de un fin de semana para el cumplimiento de estas actividades.

    Bedoya, Perea & Ormeño (citado por Gutiérrez et al., 2010, p.10) afirman:

    (…) los estudiantes han hecho evidente que la falta de tiempo para cumplir con las actividades académicas, la sobrecarga académica, la realización de exámenes, la exposición de trabajos en clase y la realización de trabajos y tareas obligatorias, son eventos generadores de altos niveles de estrés.

    Finalmente estoy de acuerdo con mis compañeros, ya que si hacemos un buen aprovechamiento del tiempo podremos organizar y manejar de una buena manera las actividades que tenemos; recuerden que si realizamos esto, podríamos tener un tiempo extra para aprovechar en la realización de otras actividades, como compartir con nuestros familiares y amigos, evitando un aislamiento de parte nuestro al igual que un aprovechamiento del ocio que nos permitirá tomar un respiro y continuar con nuestra rutina y así evitamos una situación enorme de estrés.

    El esfuerzo puede ser grande, pero la recompensa será aún mayor

    Referencia

    • Hernández, G. L. & Olmedo, E. (2004). Un estudio correlacional acerca del síndrome del “estar quemado” (burnout) y su relación con la personalidad. Apuntes de Psicología. 22(1), p. 121-136.
    Recuperado de http://www.apuntesdepsicologia.es/index.php/revista/article/view/46/48

    • Gutiérrez, J. A., Montoya, L. M., Toro B. E., Briñón M. A., Rosas E., & Salazar L. E. (2010). Depresión en estudiantes universitarios y su asociación con el estrés académico. CES Medicina. 24(1), p.7-17.
    Recuperado de http://revistas.ces.edu.co/index.php/medicina/article/view/1011/735

  4. Victor Ivan Ramos Villarreal

    Para nadie es un secreto que en el colegio todos somos diferentes, pensamos distinto y somos formados en nuestros hogares de maneras muy diversas, además, en nuestra sociedad existen muchos problemas de diferente corte. Todos estos aspectos personales y sociales a la larga son llevados al ámbito educativo, donde, a través de la interacción de los distintos actores de la comunidad educativa se desarrolla la vida diaria de miles de personas.

    En el centro de todo el proceso educativo están los docentes y los estudiantes, los primeros encargados de guiar a cientos de jóvenes, se ven expuestos a diversas situaciones que pueden afectar su integridad física y mental; es lamentable ver como en muchas ocasiones son juzgados de manera equivocada, su labor menospreciada y poco valorada.

    En la vida educativa de un docente, este llega a conocer a un gran número de estudiantes, cada uno con diferentes formas de actuar y pensar, además, los educadores deben tratar con padres de familia, administrativos, políticas estatales cambiantes e inestables, falta de recursos, infraestructura deficiente y un gran número de impedimentos para desarrollar su labor.

    La mayoría de docentes queremos que nuestros estudiantes progresen, cambien sus vidas para bien, mejoren la sociedad y construyan un mejor futuro, pero una cosa es querer algo y otra lograrlo; los docentes tenemos que enfrentarnos a diario en nuestras clases con muchas situaciones en las que algunas veces se aprecia un desinterés, una apatía increíble en los chicos que desespera y el estrés empieza a tocar la puerta.
    Milstein & Golaszewski (1985) afirman:

    El resultado final del estrés [entre maestros] es que muchos hombres y mujeres con talento, que tiene altas expectativas de progreso, acaban desmoralizados y desilusionados. Algunos abandonan la profesión, otros permanecen en ella, pero les asaltan multitud de manifestaciones físicas, emocionales y de comportamiento que están relacionadas con el estrés. (Citado en Travers & Cooper, 1997, p.17).

    Hay muchas razones para estresarse y en cierta manera complicarse la vida, todas las situaciones para que se genere esta condición están a la orden del día, mi experiencia como docente no es mucha pero los grados a los que doy clase, en algunas ocasiones, han logrado llevar al límite mi paciencia y en algunos casos, he llegado a desesperarme un poco con ciertas situaciones.

    Tenemos que hacer una reflexión profunda de cada uno de nosotros, analizar bien quienes somos, tener claro nuestras fortalezas y nuestras debilidades, muchas veces el problema no está afuera, sino dentro de uno mismo, en varios casos las dificultades no son de nuestros estudiantes, sino nuestras, por tanto, cada uno es el encargado de tratar de superarlas, todo es un proceso y nada se va a dar de la noche a la mañana.

    Bergés & Reñé (2008) afirman:

    Así pues, el estrés se nos ha convertido en un compañero inseparable, pero no debemos olvidar que si podemos generarlo también tendremos la capacidad de crear su antídoto: la serenidad y la armonía interior, aunque nuestro entorno sea una locura absoluta. (p.17)

    “Los problemas y dificultades siempre van a estar presentes en la vida educativa, hay que tratar de superarlos y no ahogarse en ellos”

    Referencias

    Travers, C. J. & Cooper, C. L. (1997). El estrés de los profesores. La presión en la actividad docente. Barcelona: Paidós Ibérica, S.A.

    Bergés, E. & Reñé, A. (2008). Cómo ser docente y no morir en el intento. Barcelona: Graó.

  5. Carlos Adrian Palacios Valencia

    Desde el día que iniciamos nuestra práctica docente en las instituciones educativas que nos asignaron, he escuchado muchos comentarios enfocados en el estrés que padecen los practicantes al momento de estar dictando una clase, según lo que me han comentado, el estrés se debe en su mayoría a factores externos a la práctica dentro de las instituciones.

    Junto a la elevada carga de trabajo, los docentes también suelen padecer elevados niveles de estrés cuando tienen que hacer frente a otros problemas de origen externo. Entre ellos, los elevados ratios de alumnos en sus clases (lo ideal sería cifras no superiores a 30 estudiantes) o los desacuerdos que a veces enfrentan a unos profesores con otros y a todos ellos con las instituciones educativas en las que desarrollan su labor. En ocasiones, también se enfrentan a la fuerte presión de los alumnos y sus familias y a la falta de reconocimiento social. (Caro, 2016)

    Hablando desde mi experiencia en la práctica, se me hace difícil comprender cómo factores externos pueden influir en nuestro desempeño como docentes dentro del aula de clase, es cierto que tenemos responsabilidades por fuera de las instituciones, lo entiendo, pero en mi caso trato de organizar mi tiempo de tal forma que pueda cumplir con todo sin necesidad de cambiar mi ánimo o de descuidar las cosas que tengo qué hacer.

    La actividad educativa se realiza a través de la relación humana, que comporta a un tiempo enriquecimiento personal y compromiso emocional. Es innegable que el trato con el educando puede reportar muchas alegrías, pero igualmente cierto es que la comunicación con el alumno conduce a veces a la frustración y la ansiedad. Hay profesores que se ponen un escudo para protegerse y que se suele traducir en rigidez e inhibición, otros enferman ante los conflictos interpersonales y las múltiples responsabilidades. Los más afortunados, acaso porque en ellos se combina competencia social y condiciones laborales adecuadas, encuentran en la profesión un cauce óptimo para la autorrealización. (Martínez & Pérez, 2003, p.13)

    Es nuestro deber como docentes organizar de mejor manera nuestro tiempo, demostrar que podemos hacer un buen trabajo en nuestra práctica, sin importar las múltiples responsabilidades que tengamos por fuera, no seamos esos típicos docentes que andan estresados y sin saber qué hacer. Siendo sincero, yo soy feliz cada vez que voy a mi práctica, me motiva saber que los estudiantes puedan aprender algo y que sientan alegría de llegar a mis clases, es verdad que en ocasiones tenemos problemas y podemos andar de mal humor, pero tratemos de encontrar en nuestra práctica un escape de la realidad, que podamos olvidarnos de esos problemas aunque sea por un momento.

    Las estrategias para combatir el estrés son múltiples. En el plano físico se orientan a la relajación, la respiración, el ejercicio, el descanso. Otras propuestas se dirigen a la formación en temas específicos, como las estrategias para tomar decisiones, resolver problemas o gestionar el tiempo. Estas últimas puede ayudar decisivamente a optimizar el aprovechamiento del tiempo, marcar objetivos y detectar prioridades, planificar y eliminar los malversadores del tiempo, y buscar la eficacia sin caer en el perfeccionismo. (Tapia, 2017)

    Existen muchas maneras para controlar o regular el estrés, el deporte como lo mencionaba mi compañero en su escrito puede ser una buena estrategia, debemos buscar un pasatiempo o una manera de relajarnos para que cuando lleguemos al salón a dictar nuestra clase, entremos con todo el ánimo posible, que transmitamos seguridad y alegría a nuestros estudiantes. Es muy importante tener en cuenta que los estudiantes hoy en día se dan cuenta de todo, así parezca que no, ellos saben cuándo los docentes están diferentes y no debemos mostrarnos débiles.

    No dejes que el estrés se haga presente, realiza actividades que renueven el ánimo.

    Referencias

    Caro, M. (2016, 19 de enero). El estrés docente, uno de los problemas de la enseñanza. Recuperado de http://ideasqueinspiran.com/2016/01/19/el-estres-docente-uno-de-los-problemas-de-la-ensenanza/

    Martínez, V. & Pérez, O. (2003). Estrés y ansiedad en los docentes. Pulso. Recuperado de https://revistas.cardenalcisneros.es/index.php/PULSO/article/view/35/232

    Tapia, P. (2017, 20 de noviembre). El estrés docente: ¿mito o realidad? La ventana ciudadana. Recuperado de https://laventanaciudadana.cl/el-estres-docente-mito-o-realidad-2/

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