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La relación docente-estudiante

Todos los estudiantes tienen problemas de distintos tipos, pero hay estudiantes que necesitan más atención que otros, es fundamental la relación que nosotros como docentes podemos tener con nuestros estudiantes, pero hoy en día existe un gran miedo que la mayoría de docentes tenemos y es que si damos demasiada confianza a nuestros estudiantes podamos perder el control de toda la clase.

En la mayoría de los casos, el exceso de confianza puede convertirse en indisciplina, por tal razón es muy importante entablar una buena relación docente-estudiante, donde quede claros los roles de las dos partes, adicionalmente, hacerles saber que es lo tu como docente quieres ganar al entablar esa relación de confianza con ellos.

1.- La relación entre el profesor y el alumno no se establece sobre la base de simpatía mutua, afinidad de caracteres o de intereses comunes. Más bien, se funda en una cierta ‘imposición’: están ahí sin consulta o consentimiento previos, lo cual genera -sobre todo en los comienzos de cada periodo lectivo -expectativas mutuas que se confirman o no con arreglo al desempeño del profesor y del alumno como tales. (Cámere, 2009)

Una buena relación solo entre docente y estudiante solo puede funcionar cuando hay disponibilidad de lado y lado, para esto debes ganarte la confianza de tus estudiantes, buscando generar cooperación y compromiso en el aprendizaje, aquí es clave la motivación y las expectativas que puedas crear como docente en cada uno de ellos, tú por otro lado tienes que esforzarte al máximo para no defraudar la confianza ya ganada  tratando que tus clases sean diferentes, interesantes, motivantes y que les guste estar en ellas.

García, García & Reyes (2014) expresaron:

Otro aspecto importante que podemos señalar como factor para que la relación maestro-alumno se vea afectada es el ambiente en el que se desarrolla el proceso enseñanza-aprendizaje, puesto que la práctica educativa en la institución es unidireccional, es decir, en las aulas los profesores son transmisores de información y no promueven la participación del alumno; además, no brindan la confianza al alumno para que éste resuelva sus dudas, cuestione u opine sobre los temas vistos en clase debido al miedo o temor de ser juzgado por el maestro por no comprender la explicación.

Al ser seres humano tenemos diversidad de pensamiento, por tal razón está dentro de la lógica que  tú como docente tengas más afinidad con algunos estudiantes que con otros, sin embargo diariamente tienes la opción de ir mejorando esta situación, donde tu actitud, entrega, disponibilidad  y compromiso conlleven mejoras al proceso de aprendizaje, es aquí donde las estrategias que utilices van servir para que tus clases abarquen los distintos gustos de tus estudiantes y el ambiente  se verá claramente  beneficiado permitiendo una clase más amena tanto para ti como para tus alumnos,.

Esta relación profesor-alumno al enfocarse en el aprendizaje, repercute directamente en la  calidad  del  mismo,  de  manera  que  una  buena  relación  entre  estas  dos  entidades  potencia  de manera  positiva la  manera  en  que  cada  sujeto  incorpora  nuevos  conocimientos,  muy  por  el contrario   una   mala   relación   induce   a   un   aprendizaje   empobrecido   e   incluso   hasta   la desmotivación y negación del estudiante y del profesor (Cfr. C n°1, P. n°3, E. n°6, 50 y E. n° 2, 6). Además sea buena o mala esta relación, va a influir en la formación personal de cada sujeto. (Ferrada, 2014, p. 98)

Es evidente el gran reto que vamos aceptar al tratar de ser buenos docentes, ya que estas relaciones interpersonales que se establecen, pueden marcar grandemente  la vida de tus estudiantes con las actitudes que adoptes frente a ellos, más que con la teoría la cual puede cambiar en cualquier momento, por tal razón al utilizar las habilidades interpersonales adquieres experiencia que te permitirá progresar como profesional.

Las relaciones que generemos entre docentes y estudiantes son una gran oportunidad para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje

Bibliografía

Cámere, E. (2009). La relación profesor-alumno en el aula. EntreEducadores. Recuperado de http://entreeducadores.com/2009/08/01/la-relacion-profesor-alumno-en-el-aula/

García, E, García, A & Reyes, J. (2014, Julio-Diciembre). Relación maestro alumno y sus implicaciones en el aprendizaje. Sistema de Información Científica, (Vol 10), p. 282. Recuperado de: https://www.redalyc.org/html/461/46132134019/

Ferrada, R. (2014). Relación entre docentes y estudiantes (Tesis de maestría). Universidad de Chile, Santiago, Chile. Recuperado de: http://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/134843/Tesis%20Roc%C3%ADoo%20PDF.pdf?sequence=1

Acerca de ... Jaime Jair Arboleda Linares

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2 comments

  1. Jaime Andrés Lagos Chaves

    La relación entre los estudiantes y los docentes siempre ha sido algo que genera controversia; en esta ocasión concuerdo con el compañero cuando en su frase final menciona la importancia de una buena relación entre docente y estudiantes, para el correcto proceso de enseñanza y de aprendizaje. Ahora bien, complementando este escrito está la actitud que el docente tiene al momento de estar frente a frente con el estudiante.

    Pero primero, ¿qué es la actitud?

    Según Souza & Elia (1998): “Las actitudes determinan lo que cada individuo verá, entenderá, pensará y verá. Ellas nacen de las experiencias y no se tornan automáticamente de conductas rutinarias.”
    Considerando esta definición, cada docente posee una actitud propia, que ha sido formada o establecida, a lo largo de su vida, por sus propias experiencias. Es así como se puede decir que, a pesar de que los conocimientos adquiridos puedan llegar a ser similares para todos los docentes, la actitud, respecto a su quehacer, en cada uno de ellos es diferente.

    Otra definición a considerar es la de Thomas y Znaniecki (citado por García Moreno & Pérez Bernal, 2010) “(…) definieron la actitud como los procesos mentales que determinan las respuestas de los individuos, actuales o potenciales hacia un medio social.”

    Así que, para que exista una actitud positiva de parte nuestra, en el rol de docentes, debe, en cierta forma, cambiar nuestras vivencias, nuestros procesos emocionales y mentales, de nada sirve hacer las cosas sino se hacen con alegría y positivismo, recordemos que cada estimulo tiene una reacción en nuestros estudiantes, por tanto, una labor más como docentes sería el buscar la alegría, la disposición al laborar, la responsabilidad y todo lo que demuestre la pasión que sentimos por nuestra profesión; todo esto a la larga se verá reflejado en nuestros estudiantes, conllevando a hacer, de la jornada académica y del estudio en general, una aventura emocionante del conocimiento, no una jornada tortuosa y negativa.

    Una relación docente-estudiante, no solo debe conllevar la parte de conocimientos, sino más bien, una relación integral, ya que es una convivencia que se da por lo menos por todo lo que dura el año escolar, y que muy probablemente, si es muy buena o muy mala, quedará grabada en la memoria de cada estudiante de la asignatura que se esté dictando.

    Así que mucho cuidado con nuestra actitud frente a nuestros estudiantes. Sé que cuesta, por las muchas obligaciones que tenemos día a día, pero es necesario siempre mostrar una buena actitud.
    En mi práctica docente, trato siempre de llevar una sonrisa y un tono de voz agradable, con esto busco ser amigable y demostrar que se puede contar conmigo y ganarme la confianza de todo aquel que me escucha.

    “Cambio mi actitud y con ella, cambio mi entorno y las personas que me rodean”

    Referencias bibliográficas
    Souza, S., & Elia, M. (1998). Las actitudes de los profesores: cómo influyen en la realidad de la clase. Resultados de Investigaciones en Didáctica de la Física en la Formación de Docentes. 2. Venezuela: Comisión Internacional de la Enseñanza de la Física (Icpe).

    García Moreno, P. T., & Pérez Bernal, D. (2010). La actitud del docente a nivel primaria regular ante la inclusión educativa. 50. México.

  2. John Fredy Ordóñez Martínez

    El educador se contempla como la persona que está al lado del discente y su objetivo es convertir al niño en un adulto independiente y culto. La finalidad es guiar al alumno hacia la responsabilidad, la toma de decisiones y la libertad (Gadamer, 2000). Es por eso que, como docentes practicantes tenemos que entablar una relación seriamente educativa con nuestros estudiantes, ser un guía de conocimientos y no una persona que les deja pasar cualquier capricho, debemos nutrir a nuestros alumnos de conocimientos pero también de valores, intentando formar una persona culta, integral y sobretodo alguien que aporte a su sociedad de una buena manera.
    Tenemos un punto a favor a la hora de entablar una relación educativa con nuestros estudiantes: la edad, es factor fundamental para generar empatía a nuestros alumnos y hacer más accesible la relación estudiante-profesor, con una buena preparación de nuestras clases, llegaremos a un punto en el cual todo fluirá dentro del aula de clases y será más fácil el proceso de aprendizaje para todos los involucrados. Otro punto a favor puede ser la forma de enseñar, venimos de una Universidad la cual nos enseña que la educación no siempre es unidireccional, al contrario fomentamos la participación de los alumnos y hacemos clases activas en muchas ocasiones, saliendo de lo tradicional y aburrido que pueden llegar a ser estas clases.
    En una investigación realizada sobre el fenómeno de la deserción llevada a cabo en 1991 por el subsistema D.G.T.I., en los centros de bachilleratos tecnológicos, se encontró que un factor que afectaba el proceso enseñanza aprendizaje es la falta de empatía por parte del maestro, así como una mala relación entre él y sus alumnos (Martínez, 2008).
    Un punto clave que no está mencionado en el escrito es: la motivación, si logras captar la motivación de los estudiantes todo será más sencillo, tenemos que preparar técnicas, las cuales ayudan a ejercitar la mente de los estudiantes.
    Para que exista una relación entre docente-estudiante debe haber una disposición por parte de los dos actores, como muy bien está mencionada en el escrito, pero también se debe tener en cuenta que el mayor esfuerzo debe ser del profesor y no me refiero a que tiene que estar detrás de los estudiantes esperando por caer bien, al contrario debe hacer su mejor esfuerzo a la hora de expresar y a socializar sus clases, de esta manera los estudiantes se verán reflejados en el y la relación docente-estudiante irán de la mano con el proceso de enseñanza-aprendizaje.
    Sabemos que existen días malos para todos nosotros, que contamos con diversos problemas en la vida, procuremos en el aula de clases siempre dar el máximo y ayudar a nuestros estudiantes para que aprendan de lo poco que sabemos, guiemos su educación, con conocimientos, valores y deberes para la ciudadanía, seamos ese docente que marque la vida de los estudiantes, seamos buen ejemplo para ellos, sobre todo demos muestra de conocer, hacer y ser.

    “Relación educativa docente-estudiante fomentando una educación integral y en busca de un buen ciudadano.”

    Referencias:

    Gadamer, H.G. (2000). Educación es educarse. Barcelona: Paidós.

    Martínez, V. (2008). La relación maestro-alumno como motivación para el aprendizaje, en Revista Postgrado, Universidad de Guadalajara.

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