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LA INDISCIPLINA EN EL AULA DE CLASES

En las aulas de clases asignadas para la realización de mi práctica docente, observo mal comportamiento por parte de algunos estudiantes, quienes se levantan constantemente de su puesto. En muchas ocasiones, por más que se llame la atención y/o regañe, lo que genera que se perturbe la tranquilidad, impidiendo que se lleve la clase en orden, hacen caso omiso y nuevamente se vivencia el comportamiento negativo.

Cubero, Abarca y Nieto (citado por Cubero, 2004) afirman: “(…) hacer la lección atractiva, parece ser clave para prevenir la indisciplina, y el mantener la atención del grupo el mayor tiempo posible, es uno de los mejores recursos para prevenir el mal comportamiento” (p.5). A concepción personal, y aunque si considero que son estrategias aplicables con resultados satisfactorios, creo que va un poco más allá. No solo la buena forma del docente podría aplacar las conductas inapropiadas en el salón de clase, pues éste no es un lugar de donde provenga o se genere de manera explícita y directa la indisciplina, habría también que revisar desde lo familiar y personal en los estudiantes, principalmente los más conflictivos.

El salón se presta como un campo de gritos entre ellos, ya que, ante cualquier llamado de atención, se culpan unos a otros sobre quien es el autor del acto de indisciplina, en otras palabras, de “quien empezó”. Este actuar de los niños puede provenir desde sus hogares y/o comportamientos mal habidos extracurriculares, como lo afirma la Revista Mexicana de Orientación Educativa.

Habitualmente, se entiende que los actos de indisciplina se deben a factores individuales y de la constitución psíquica y social de los alumnos, ya que el sistema no puede hacerse la pregunta acerca de su propia estructura. Ha de encontrar chivos emisarios en la “ausencia de apoyos en las familias”, o niños que no han sido educados según “normas de convivencia” o incluso alumnos que adolecen de dificultades de aprendizaje (Déficit atencional) de origen endógeno, para lo cual se está presto a recurrir a la medicalización (Ritalín) como forma de reducir la “agitación” productora de indisciplina. (Foladori & Silva, 2014, p.3)

Por tanto, la formación por fuera del aula, es la que podría ser determinante en su forma de actuar y pensar, pues, la falta de aprendizaje de valores primordiales desde su núcleo familiar, podría estar causando el mal comportamiento y la falta de aceptación de sus errores; y es que, al carecer de una figura paterna correctiva en los hogares, muchas veces ocasiona que los niños no sientan que por fuera de su hogar hay una figura de autoridad a quien deben obedecer. A todo lo anterior, sumándole el auge de la tecnología, que ha llevado a los pequeños cierta información tergiversada de los derechos que tienen, en muchos casos ha causado que pretendan utilizar el chantaje ante cualquier intento de corrección; esto aumenta su nivel de indisciplina, pues hay la creencia de que pueden hacer lo que deseen sin que se tome medidas contra ello. Por tanto, para un docente o una institución, el corregir un determinado comportamiento negativo, a mi parecer, resultaría más difícil, razón por la cual mantengo mi postura que no solo debería educarse a los niños en la escuela, sino también poder crear pautas familiares y buenas costumbres, que permitan fortalecer el aprendizaje de conductas apropiadas basadas en valores desde sus hogares.

 

“La disciplina surge de los buenos modales aprendidos”

 

Referencias

Cubero, C. M. (2004, 12, 13). La disciplina en el aula: reflexiones en torno a los procesos de comunicación. Revista Actualidades Investigativas en Educación. Recuperado de https://www.redalyc.org/html/447/44740202/

Foladori, H., & Silva, M. C. (2014). La (in)disciplina escolar: un asunto institucional. Revista Mexicana de Orientación Educativa, 2-11.

Acerca de ... Jenifer Andrea Beneth Benavides

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3 comments

  1. Guiovanna Sofia Rivadeneira Ortega

    Estoy de acuerdo con lo anterior y es considerable mejorar la convivencia, Quintero, Munévar y Munévar (2008) afirman que “Aprender a convivir en una institución escolar es una condición esencial para el éxito del aprendizaje y para elevar la calidad de la educación”. (p.126)

    El aula de clases y el ambiente que se crea en este, deben estar orientados al desarrollo personal del estudiante, la convivencia, y el respeto; todo esto para mejorar en el proceso enseñanza-aprendizaje. Tanto estudiantes como docentes son responsables de las actitudes que se desencadenan tras los conflictos que suceden dentro del aula, que interrumpen directamente el ambiente escolar y hacen que la clase se desarrolle de otra manera.

    Es el caso particular que sucedió en la institución educativa donde realizo la práctica docente: iniciaba la jornada y los estudiantes ingresaban al aula para el inicio de clases, de pronto el coordinador de la Institución Educativa se acercó a observar el uniforme de cada estudiante, que éste correspondiera a la jornada; sin embargo, dos estudiantes tenían su uniforme incompleto, el coordinador les llamó la atención a estos frente a otros compañeros y se retiró del aula. Posteriormente en el desarrollo de la clase, se determinó que esos mismos estudiantes generaban indisciplina en el grupo (no realizaron el taller, se levantaban del puesto, sacaban su celular varias veces, etc), se realizó llamados de atención e hicieron caso omiso a estos.
    Por lo anterior fue difícil poder actuar en ese momento y saber sobrellevar la clase con normalidad; para evitar esto, primero, es necesario analizar los cambios de cada estudiante, los detalles que dan inicio a la indisciplina en el aula.

    Reconocer las dificultades es un paso indispensable para comprender y generar un ambiente de sana convivencia durante las clases. Se percata de que sus estudiantes se confunden, no cumplen los ejercicios en el tiempo asignado, no todos participan, el salón se desorganiza cuando hacen juegos.(Quintero et al.,2008, p.141)

    Después del análisis se pudo determinar que las palabras del coordinador, o más bien su manera de expresar, influyeron tanto en aquellos estudiantes, que se generó indisciplina propagándose en el ambiente de clase; en este caso, la comunicación, es una de las soluciones más adecuadas:

    La buena comunicación escolar, si se piensa que el proceso educativo está centrado en el estudiante, debe estar basada en la capacidad de escucha del docente y en la habilidad para tener un radio de atención amplio que le permita tener control o supervisión sobre lo que sucede en el aula. (Cubero, 2004, p.15)

    El docente tiene que intervenir en ocasiones con la intención de solucionar conflictos para mejorar la convivencia y el mal ambiente escolar que ocasionan algunos estudiantes o profesores en determinado tiempo, permitir a los estudiantes que se expresen respecto a algo que les incomoda, demostrar el interés en estas situaciones, son formas de ganar el aprecio de los estudiantes.

    Montes(2000) dice:
    Por eso, es importante saber hablar en el momento oportuno, utilizando los términos adecuados a la situación y el tono de voz de acuerdo con lo que pretendo obtener; aprender a utilizar el lenguaje en la convivencia, consiste también el saber callar cuando fuere necesario. (p.58)

    Por lo anterior se puede concluir que el docente debe generar un ambiente ameno en el aula, manifestándose con las palabras apropiadas para no herir susceptibilidades y que casos como el mencionado no sucedan de nuevo. El deber del docente está enfocado en lograr el cariño de los alumnos, proponer soluciones y actuar en el tiempo adecuado, en otras palabras, hacer que tanto los estudiantes como los padres de familia, se sientan agradecidos a futuro por el buen desempeño y la disciplina que mostraron durante la vida escolar.

    “Solucionar los casos de indisciplina hace que los estudiantes se sientan agradecidos a futuro.”

  2. Victor Ivan Ramos Villarreal

    La disciplina puede ser entendida como la constancia o la persistencia en la realización de una actividad por parte de una persona, no se distingue si el acto en si afecta o beneficia al implicado y a su entorno, es decir, alguien puede ser muy constante en robar y lo hace de una manera que con el tiempo mejora sus habilidades, por ende, se puede decir que él es disciplinado en el desarrollo de su actividad.
    Entendida de esta forma la disciplina puede estar relacionada con cualquier campo de la vida, una persona puede valerse de ella para alcanzar sus objetivos, lograr sus metas o tratar ser el mejor en lo que haga, la Real Academia Española (2018) la entiende como la “doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral”, esta definición liga a la disciplina directamente con la educación y más específicamente con la enseñanza.
    Comúnmente cuando hablamos de la práctica educativa, se tiene que hablar de disciplina escolar, esta puede entenderse como un conjunto de normas que “se refiere tanto al mantenimiento del orden colectivo como a la creación de hábitos de organización y respeto entre cada uno de los miembros que constituyen la comunidad educativa.” (Márquez, Díaz & Cazzato, 2007, p.128)
    La disciplina escolar está relacionada con el buen comportamiento, el orden y el respeto que se tiene que dar tanto al interior del aula como fuera de ella, esta no debe ser momentánea ni pasajera, sino preponderante y duradera, que estos aspectos se den de manera adecuada preocupa a docentes, directivos y padres de familia, ya que cuando por alguna razón este proceso se ve afectado o violentado, todos los miembros de la comunidad educativa terminaran sufriendo las consecuencias.
    ¿De quién depende que se dé la indisciplina escolar? bueno, esta es una pregunta que atormenta a muchas personas, varios buscan culpables, por ejemplo, entre la comunidad docente existe una tendencia a acusar a los estudiantes y a sus entornos familiares, por otra parte, las familias tienden a culpar a los profesores, así que esto se convierte en un círculo de acusaciones, donde nadie quiere aceptar la responsabilidad. La realidad de este asunto es que toda la comunidad educativa, incluida la sociedad tienen un grado de influencia en un acto de indisciplina escolar.
    Dentro de las familias de los estudiantes se pueden presentar un sin número de situaciones y eventos que pueden llegar a afectar de manera negativa su comportamiento, por ejemplo, padres que pasan poco tiempo en casa y no comparten con sus hijos, divorcios, violencia intrafamiliar, abusos de todo tipo, pobreza, control excesivo, falta de afecto, etc. Por otro lado, está la exagerada atención y sobreprotección que algunos progenitores les dan a los chicos, todo lo anterior puede causar una cantidad de reacciones negativas en los jóvenes, las cuales se pueden manifestar en los colegios.
    La sociedad no se queda atrás y también pone su grano de arena en los problemas de indisciplina escolar, hay que tener en cuenta que lo social y lo familiar están bastante relacionados, los chicos reflejan en su entorno lo que en sus hogares han aprendido y si esto es negativo lo más probable es que su comportamiento sea igual, los jóvenes por lo general buscan aceptación y esto los puede llevar a ceder ante la presión del grupo al que quieren entrar.
    Otro aspecto social que puede afectar la disciplina escolar de los estudiantes es la cantidad de información a la que se ven expuestos gracias al mal uso de la tecnología; en este mundo globalizado y consumidor el uso de dispositivos móviles y otro tipo de artefactos pueden llegar a interferir con la sana convivencia.
    Es hora de hablar de los docentes los cuales también forman parte del problema, lamentablemente hay muchas situaciones que dependen de los profesores, que de una forma u otra pueden llegar a afectar la calidad educativa y por ende el comportamiento de los estudiantes, por ejemplo, dar un conocimiento descontextualizado, clases pasivas y monótonas, control excesivo, mala comunicación, pensamiento cerrado, mal ejemplo, etc.
    Mantener la disciplina escolar es complejo y requiere que toda la comunidad educativa se ponga de acuerdo para lograrlo, aunque es difícil tener un escenario donde esto se dé, si es posible intentarlo y promover la participación activa y participativa de los implicados.
    Por último, desde mi rol de docente creo que una de las cosas más importantes que un educador puede hacer es enseñar con el ejemplo, es decir, si quiero que mis estudiantes me traten con respeto, debo tratarlos con respeto; si deseo que mis estudiantes no se distraigan con dispositivos móviles en mis clases yo no lo debo hacer; si pido puntualidad, tengo que ser puntual y así con todo.
    “La disciplina escolar es un compromiso de toda la comunidad educativa”

    Referencias

    Márquez Guanipa, J., Díaz Nava, J., & Cazzato Dávila, S. (2007). La disciplina escolar: aportes de las teorías psicológicas. Revista de Artes y Humanidades UNICA, 8 (18), 126-148. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/1701/170118447007.pdf

    Real Academia Española. (2018) Diccionario de la lengua española [Versión electrónica]. Madrid: Felipe IV, https://dle.rae.es/?id=DsFSpIT

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