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SER O NO CUCHILLA

SER O NO CUCHILLA

 

Hoy en día el usar calificaciones, se ha convertido en la mayor forma de amenaza en contra de los estudiantes, ya que gracias a ellas podemos controlar el grupo, podemos manejar los tiempos y lograr que nuestra clase fluya de la mejor manera de acuerdo a todo lo que planeamos y a lo que deseamos que suceda, gracias a ellas como docentes logramos ciento respeto y tendemos a mal usarlas, de esta forma se puede dar a lugar a dichos como “califican por las caras”; entre otros.

 

De esta manera es necesario dar a comprender al estudiante que cuando saca una nota no tan agradable no es por que se lo tenga en la vista o por que el docente este en contra de el si no por que uno se basa bajo criterio importantes que debe usar y así poder determinar la nota que se merece para esa situación y para ese trabajo en específico. Aunque con esto cabe resaltar y lo siguiente. “Por ello parece claro que no todas las dificultades asociadas a los procesos de evaluación pueden resolverse con las rúbricas y que las esperanzas idealizadas que aspiran a que la rúbrica aporte objetividad y rigor a la evaluación de ciertos aprendizajes” (Cano, 2015, p.268). Así puedo llegar a que este tema no se soluciona tan solo mostrando que los criterios con los cuales uno a contado para llegar a dicha nota si no que en lo personal creo que depende mucho del docente el cual debe mostrarse con autoridad y con criterio respaldando sus decisiones así los estudiantes no las cuestionaran y no se dará lugar a creer que se las toma de una manera no correcta.

 

Dentro del aula a manera personal he tenido casos donde a la hora de calificar, el estudiante solicita que se le ayude, o pide un plazo, aquí es donde el docente debe tener la capacidad de manejar todo con equidad, todo de la misma manera en cuanto a que si a uno le permite tener otra oportunidad para mejorar, de la misma manera este se vera obligado a hacerlo por el compañero que al mirar lo sucedido pedirá una oportunidad más y así sucesivamente y si el docente no le permite el mismo privilegio a otro se vera afectada su objetividad y a manera de comentarios molestos se escucharan cosas como: “el profe es malo”, “a el si le ayuda y a mí no”. Y así lograr un mal ambiente dentro del aula por eso la mejor manera es de seguir normas que se deben establecer al inicio de la entrega y aplicarlas de la misma manera para todos a no ser que se presenten casos especiales que deberán ser expuestos ante todos para que no se den malentendidos ni inconformidades en los estudiantes.

 

Siempre se correrá el riesgo de ser “el profe cuchilla” o “el malo”, pero hay algo que saber que siempre será a este al que se agradecerá por que fue el que enseño con su ejemplo, con su exigencia y con su manera equitativa de evaluar la cual permitirá que se motiven los estudiantes, motivación por que si un chico se esfuerza para entregar algo de una manera muy pulcra y obtiene un nota igual de un que no se esforzó de la misma manera entonces a la siguiente oportunidad ya no se esforzara de la misma manera, su motivación menguara por lo visto.

 

Con todo lo anterior no hay duda en que “Antes de llegar a la clase, el profesor ha tenido que preparar su lección, escoger materiales, idear estrategias para motivarlos”(Min Educación,2018)de esta manera como un buen docente se verá llegar ya con una estructura correcta a presentar a los estudiantes de esta manera cortara todo indicio de duda por parte de ellos a la hora de ser evaluados, si no hay preparación habrá improvisación y esto podrá generar efectos que no son tan buenos, los cuales de seguro aran que se pierda la confianza ala hora de  evaluar y ser evaluado.

Que puedo afirmar con esto, siempre seremos las cuchillas o los malos el paseo, pero al final nos agradecerán porque gracias a eso aprendieron y no solo fueron al colegio a pasar un rato.

 

“Fue duro, pero con usted si aprendí” será la señal de que se hizo un buen trabajo

 

 

Referencias

Cano, E. (Agosto de 2015). LAS RÚBRICAS COMO INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN DE COMPETENCIAS EN EDUCACIÓN SUPERIOR: ¿USO O ABUSO?. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 19(2), 265-280. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=56741181017

Cajiao Restrepo, F. (Mayo de 2018).Al Tablero. Ministerio de Educacion Nacional. Recuperado de https://www.mineducacion.gov.co/1621/article-162344.html

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2 comments

  1. PABLO ANDRES GONZALEZ GUANCHA

    Es correcto utilizar las calificaciones para valorar las conductas y el comportamiento de nuestros estudiantes ya que son necesarias y en algunos casos el único hecho de dar una valoración o calificación puede influir en la mejora del comportamiento o de determinada conducta, sin embargo, puede ser inadecuado hacer uso solamente de este recurso como medio para dar solución a dificultades de indisciplina, puesto que este tipo de actitudes frente a nuestros estudiantes nos pueden hacer caer en el error de pensar que los únicos culpables del mal comportamiento dentro del aula son ellos, sin detectar que parte de la responsabilidad también corre por nuestra cuenta.

    En este sentido, nos corresponde desde un principio establecer reglas claras que orienten las conductas tanto de los estudiantes como del docente, y cumplir firmemente con la sanción que corresponde si no se cumple con lo establecido, de esta forma no se da lugar a reclamos por parte de los estudiantes ya que percibirán un trato justo y equitativo, esto mismo aplica a las oportunidades de recuperación o de mejora de una nota, deberán estar establecidas con anterioridad y garantizar su cumplimiento con las especificaciones antes acordadas.

    Nuestra meta entonces, es ser estrictos dentro de normas justas con las que estén de acuerdo los estudiantes, de esta forma podremos tener autoridad y credibilidad fundamentales para generar disciplina.

    Como afirma Killian (2017)

    Puede que sepas mucho sobre tu asignatura y seas bueno explicándola. Sin embargo, si tus alumnos no se comportan bien en clase van a juzgarte y formar sus opiniones sobre tu competencia. Los profesores creíbles son buenos manejando el comportamiento de la clase. Por supuesto, es cierto que los buenos profesores fomentan los buenos comportamientos, pero también es cierto que los profesores que manejan bien sus grupos son capaces de dar bien sus clases. Tienes que ser tan estricto como justo. (p.1)

    Además desde todas las áreas de enseñanza es fundamental evaluar y orientar el comportamiento de los estudiantes dado que la formación no puede limitarse a la adquisición de conocimientos sino que debe ser integral y dirigida a todas las dimensiones del estudiante.

    Como afirma López (2014)

    Educar en disciplina es tarea esencial del maestro, tan importante como enseñar matemáticas, ciencias o letras. La disciplina no solo contribuye a formar buenos alumnos, también buenos ciudadanos. Quien cumple con sus deberes en la escuela, va a cumplir también con sus deberes ciudadanos, va a respetar las leyes y normas que rigen la convivencia social. (p.1)

    “Cumplir lo establecido es deber de estudiantes y de docentes”

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    Killian, S. (2017, Enero, 30). Credibilidad del profesor: por qué es importante y cómo construirlo. La Sociedad Australiana para la Enseñanza Basada en la Evidencia. Recuperado de http://www.evidencebasedteaching.org.au/teacher-credibility/

    López, N. H. (2014, Febrero, 21). La disciplina escolar y el maestro. El Nuevo Diario. Recuperado de https://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/311915-disciplina-escolar-maestro/

  2. GERMÁN CAMILO MENESES VILLOTA

    Hemos aprendido desde niños la importancia de las calificaciones sobre el resto de cosas. Aprender a través del juego, de los intereses personales o desde la cercanía no ha sido una constante en la experiencia de aprendizaje de muchos docentes actuales. Por ende, como profesionales de la enseñanza, seguimos perpetuando un modelo donde la exigencia requerida nos obliga al uso indiscriminado de exámenes, deberes o calificaciones de índole cuantitativo. (Boluda Ivars, 2015)

    En ese sentido, según la afirmación del autor, la evaluación se convierte en algo inherente en el proceso educativo y que en muchas ocasiones se toma como una amenaza por parte de los estudiantes. De una u otra manera, ellos siempre van a mirar el proceso evaluativo como algo no tan agradable; debido a muchas circunstancias posibles, tal vez no estudió, no entendió el tema, siente nervios y hasta por el mismo hecho de que no le interesa nada respecto a lo académico.

    De acuerdo con esto, el docente entra a tener diferentes roles dentro del salón de clases, empezará a ser mirado como buen o mal profesor para muchos de sus estudiantes. Para los alumnos quienes sienten afinidad y gusto por lo académico tal vez echarán de menos los procesos evaluativos; pero a quienes no les interesa, o conocen muy poco del tema que se está evaluando, tildarán de mal profesor, de odioso, de profesor “cuchilla”, etc. En fin, el docente siempre va a correr el riesgo de no ser agradable para muchos, siempre habrá algún motivo que no te haga ver bien ante los ojos de tus alumnos.

    Hay otro punto fundamental dentro del desarrollo docente que los estudiantes tendrán en cuenta a la hora de evaluarte como buen o mal profesor; hablamos de la exigencia con la cual tú como maestro impones en tu quehacer profesional. Habrá muchos de tus estudiantes que te aplaudan el hecho de ser exigente y riguroso a la hora de impartir un tema o una tarea, porque para ellos tal vez resulta significativo y que gracias al esfuerzo que tú como maestro les pides, en un futuro lo verán recompensado con el conocimiento adquirido debido al empeño previo, además inconscientemente ejercitarás en tus alumnos valores como la responsabilidad y la perseverancia; por lo cual seguramente estarán muy agradecidos con eso.

    Según Urbina Cárdenas (2015) nos habla de unas dimensiones que como docentes contribuyen a provocar pasión por aprender:

    Una dimensión personal, el maestro debe ser primero persona, poseer unos valores y merecer y ser digno de llamarse “profesor”. La dimensión pedagógica: el maestro que apasiona utiliza diversos métodos pedagógicos, ayudas, salidas de campo, pedagogía por proyectos. El maestro que apasiona a aprender muestra pasión y vocación por lo que hace, y esta condición es transferible a sus estudiantes. La cuarta dimensión es la interpersonal, un maestro que apasiona se relaciona de forma amable y respetuosa con sus estudiantes, es amigable y cercano, transmite confianza. La última dimensión se relaciona con las expectativas que un maestro genera en sus alumnos: los participantes destacan a aquellos maestros exigentes, rigurosos y que retan a sus estudiantes a profundizar e investigar en los temas. (p.108)

    Si observamos a lo que el autor se refiere en su última dimensión podremos determinar que la exigencia y la rigurosidad juegan un papel muy importante a la hora de enseñar y educar; pues como maestros estamos siendo participes de una formación a la competitividad y hacia la excelencia de nuestros alumnos.

    Desde mi práctica como docente he intentado mantener siempre un equilibrio de rigurosidad, buscando estar en armonía con mis estudiantes y lograr una buena motivación respecto al tema que se está abordando en clases. En ese orden de ideas, como docente busco ese punto medio de exigencia y compromiso en mis alumnos, permitiendo que ellos aprendan por interés propio más no por obligación.

    Finalmente, cabe decir que como docentes debemos enfocarnos siempre en generar un ambiente educativo exigente, competitivo pero interesante y agradable dentro del aula de clases, pensar en atraer de mejor forma la atención de ellos, sin necesidad de gritos o conductas agresivas.

    No se trata de ser docente “cuchilla”, sino de adoptar un rol de profesional comprometido con la excelencia en el aprendizaje de nuestros alumnos.

    Referencias bibliográficas

    Boluda Ivars, Ó. (12 de Abril de 2015). INED21. Obtenido de INED21: https://ined21.com/el-equilibrio-del-docente-entre-la-exigencia-y-la-motivacion/

    Urbina Cárdenas, J. E. (2015). Maestros de la pasión por aprender “cuchillas pero chéveres”. Revista Colombiana de Educación(68), 91-111. Obtenido de http://www.scielo.org.co/pdf/rcde/n68/n68a05.pdf

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