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La poca importancia que los estudiantes le dan a las calificaciones

El sistema educativo siempre ha usado alguna forma de evaluación que ayude a verificar los conocimientos adquiridos por los estudiantes y este proceso evaluativo siempre ha venido acompañado de una calificación ya sea numérica o alfabética la cual sirve para medir el grado o nivel en el que los estudiantes lograron alcanzar los objetivos o metas planteadas en las diferentes asignaturas y con las cuales se decide la promoción de un grado a otro, por lo tanto ” (…) La evaluación es un instrumento para el mejoramiento que permite obtener información válida y confiable sobre las consecuencias de acciones específicas, para así optimizar los esfuerzos”(MinEducación, 2006).

Los profesores han usado diferentes actividades, guías, tareas y exámenes para poder evaluar y calificar el proceso de aprendizaje de los estudiantes y para muchos profesores estos procesos de evaluación y calificación les han servido para poder detectar diferentes habilidades, destrezas y falencias que los estudiantes puedan tener sobre alguna temática y así poder concertar las medidas necesarias para poder solucionar las dificultades de los estudiantes y mejorar su proceso de aprendizaje “(…) el docente debe conducir al estudiante hasta conseguir que él mismo supere las dificultades que tenía y construya de manera autónoma su propio aprendizaje” (UMC, s.f).

Anteriormente los estudiantes se esforzaban por conseguir buenas calificaciones en sus asignaturas ya sea porque les gustaba tener calificaciones altas o por obligación de los padres de familia, se evidenciaba una preocupación sobre su propio rendimiento académico  y  por tal razón realizaban las diferentes actividades evaluativas que se plantean para las clases de la mejor manera. Pero en la actualidad esto ha cambiado significativamente en los estudiantes puesto que hoy en día ya no es importante el obtener buenas calificaciones para algunos de ellos y es más ya no les importa el ser promovidos de grado.

En la actualidad, a algunos jóvenes ya no les importa culminar los diferentes niveles de educación y si lo hacen es por obligación de sus familiares, el cambio de pensamientos, cultural e ideología de los jóvenes ha conllevado a una deserción escolar en todos los niveles educativos, lo cual es preocupante puesto que los ellos están prefiriendo y eligiendo otro tipo de actividades a las cuales les brindan mayor importancia, dejando de lado su proceso de formación académica.

Es triste evidenciar este tipo de conductas y comportamientos en niños que apenas están empezando su proceso formativo, el escuchar a estudiantes decir “no quiero trabajar” o “eso no me importa” es algo frustrante ya que es difícil  encontrar las estrategias adecuadas para lograr que los niños trabajen y lo hagan de una buena manera. En dos de mis clases he usado la frase “si no trabajas y no terminas la actividad vas a sacar mala nota” y las reacciones de los estudiantes no fueron las esperadas puesto que los niños no les importa el obtener malas calificaciones y no son conscientes de las consecuencias que estos resultados les puede traer.

El usar algún tipo de “amenazas” tales como “si no trabajas en clase te quedas sin descanso” o “voy a llamar a tus padres” como último recurso para lograr que el estudiante termine las actividades no es lo más adecuado puesto que se estaría obligando al niño hacer algo que no quiere y ese no es el objetivo ya que el niño no trabajara de la mejor manera ni se esforzará por realizar las actividades adecuadamente y en otras ocasiones ni con estas frases se logra hacer trabajar a los niños. Se ha perdido esa motivación de sacar un 5 en las asignaturas, el pensamiento que tienen los estudiantes hoy en día es enfocar sus esfuerzos a conseguir la mínima nota aprobatoria que en el caso de muchas instituciones educativas públicas es el 3.

Es claro que hoy en día las instituciones educativas no cuentan con los mejores recursos, instalaciones y hasta en algunas, el personal no es el más idóneo para la labor de la enseñanza estos pueden ser factores que influyen en esta problemática y ocasionan este tipo de resultados académicos y desmotivación en los estudiantes pero como docentes estamos en la obligación de cambiar este tipo de concepciones e ideas en los estudiantes y motivarlos a trabajar no solo por tener un buen rendimiento académico o solo por pasar las asignaturas, sino que lo hagan porque son conscientes de los beneficios y ventajas que les traerá a lo largo de su vida.

Desde mi práctica estoy trabajando e implementando diferentes tipos de actividades y estrategias que ayuden a provocar un cambio respecto a este tema en los estudiantes, pero no siempre los resultados obtenidos han sido beneficiosos, puesto que aún no se ha logrado que todos los estudiantes se motiven a trabajar en las actividades planteadas para las clases.

Si los estudiantes comprender la importancia de la educación muchos inconvenientes del aula se solucionaran.

REFERENCIAS

 

Acerca de ... KATHERINE VIVIANA DELGADO TELLO

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4 comments

  1. HOLGUER EFREN ANDRADE BENAVIDES

    Todos los procesos de enseñanza y aprendizaje que se realizan entre los estudiantes y el docente dentro de las aulas de clases, deben ser validados por unos procesos de evaluación de los cuales se obtendrán unas calificaciones, pero es conveniente tener en cuenta que las notas solamente son una muestra para medir el progreso o alcance de los contenidos educativos estudiados.
    Los docentes y estudiantes deberían valorar las calificaciones como un instrumento de medición, no como el objetivo principal de la materia; deberían realizar las actividades evaluativas por iniciativa propia y por el reconocimiento dentro de su institución educativa. Álvaro (2016) plantea: “El sistema educativo nos clasifica desde bien pequeños y nos somete a una valoración numérica que establece nuestro estatus dentro de la sociedad educativa: somos de sobresaliente, notable o aprobado raspado.”
    No estoy de acuerdo contigo cuando afirmas: “(…) en la actualidad esto ha cambiado significativamente en los estudiantes puesto que hoy en día ya no es importante el obtener buenas calificaciones para algunos de ellos y es más ya no les importa el ser promovidos de grado.” En la institución educativa donde realizo mi práctica, me he dado cuenta que los estudiantes se esfuerzan por sobresalir, ser reconocidos y obtener buenas calificaciones. A los alumnos no les gusta que les bajen puntos, responden positivamente cuando les reconoces su buen trabajo y la mayoría de veces quieren mejorar la nota hasta lograr obtener el cinco.
    En todo este tiempo que llevo de práctica, he logrado identificar a los estudiantes que más se esfuerzan por realizar sus tareas, los que tienen más facilidad para solucionar los problemas propuestos y los que necesitan de un apoyo extra para lograr cumplir con la meta; en cualquiera de estos casos, lo destacable es su predisposición para realizar lo planteado en la clase de la mejor manera posible, ya sea por motivación propia, la motivación que le propina el docente o la formación y estímulos que tienen desde su casa. Elices (2016) afirma:
    Pues como todo en esta vida, hay de todo. Hay familias que se enfadan porque sus hijos hayan suspendido alguna y proceden a los castigos por “malas notas escolares” (curiosamente, las malas reacciones de los padres es en muchas ocasiones lo que provoca la ansiedad, el malestar y el agobio de los estudiantes). Y hay familias que dialogan con los niños o jóvenes, que se comunican de manera asertiva con ellos, les escuchan e intentan comprenderles.
    Para finalizar, quiero comentar una situación que me pasó en mi práctica, al inicio de una clase un estudiante me pidió una explicación por haberle puesto una nota regular, le aclaré sus dudas y entendió de buena manera en primera instancia, pero unos minutos después comenzó a llorar en su puesto y le pregunté, ¿qué te ocurre? y me respondió qué por la nota que obtuvo en tecnología no podía izar bandera y él deseaba mucho obtener ese reconocimiento que le fue negado por una calificación.

    “Las calificaciones no son simples números para los estudiantes, son el reconocimiento que quieren tener en su institución”

    Bibliografía

    Álvaro, L. (2016, 6 de septiembre). La importancia de unas buenas calificaciones [Web del post]. Recuperado de http://www.desdesoria.es/alapizarra/la-importancia-de-unas-buenas-calificaciones/

    Elices, M. (2016, 23 de diciembre). Notas escolares: ¿cuánta importancia se le da a una calificación? [Web del post]. Recuperado de https://madreshoy.com/notas-escolares-cuanta-importancia-se-le-da-a-una-calificacion/

  2. ESTEBAN DAVID MARTINEZ CEBALLOS

    En la educación colombiana el otorgar una calificación a nuestros estudiantes es obligatorio. Aunque tiene muchas críticas a su alrededor, las cuales defienden un modelo que indica que el conocimiento no debe ser medido con calificaciones y que un estudiante no representa la nota que es, surgen argumentos cuando algunos estudiantes copian en el examen o pagan porque alguien externo les haga sus trabajos, para que el docente les otorgue una nota que lo tilda de inteligente cuando en realidad lo que sabe es poco.

    Es aquí, en donde se hace complicado otorgar una calificación objetiva a un estudiante, es sumamente importante guiarse de autores científicos que hayan planteado teorías aceptadas por profesores sin olvidar el contexto en el que se va a calificar.

    Anteriormente se calificaba con letras, estas significaban una valoración apreciativa al estudiante: excelente, sobresaliente, aceptable, insuficiente y muy deficiente. Ramos, Castillo, Izaguirre & Sánchez (2014) aseguran:
    En Colombia el sistema de calificación varía según las es más permisivo y es usado por menos instituciones.
    Cada colegio puede usar un sistema numérico personalizado pero que cumpla con las respectivas normas. Todos los sistemas aprueban y reprueban con un mismo promedio aunque su denominación no sea equivalente. Los métodos numéricos más usados son del 0 al 5 o del 1 al 10 y se aprueba con 3.0 y con 6.1, respectivamente. (p.26)
    Se piensa que la calificación de 0 a 5 es más objetiva y significativa para cada estudiante, pero la realidad es que sigue siendo una forma de generalizar a los estudiantes y por consiguiente generalizar su conocimiento.

    Calificar es una parte de la evaluación que tal vez es la parte más complicada, ya que consta de ejercer un valor cuantitativo, es decir una puntuación, al aprendizaje de un estudiante y aunque se evalúan tres aspectos: el ser, el hacer y el conocer; transformar esto a un valor numérico siempre trae sus complicaciones.

    Al momento de evaluar no solamente se debe tener en cuenta el resultado sino el proceso, la forma como el estudiante llegó al objetivo, si le fue sencillo o por el contrario mediante dificultades concluyó con éxito su propósito de aprendizaje. Aquí, es donde el rol del profesor tiene su complicación, porque debe que todos los estudiantes aprendan lo mismo pero de diferentes maneras.

    Para concluir, existen herramientas que facilitan este trabajo: la evaluación cualitativa, el assesment, las pruebas escritas, orales, etc., la aplicación de estas herramientas sirven para evaluar el conocimiento del estudiante más objetivamente.

    El docente también debería conocer un poco a cerca de la teoría de las inteligencias múltiples que ideó Howard Gardner. Pérez & Beltrán (2006) afirman:
    El experto en currículo hace de puente entre las capacidades del alumno en las inteligencias múltiples y los recursos escolares del centro. Su tarea consiste en colocar a los estudiantes en los cursos adecuados, informar a los profesores sobre la forma de presentar a cada uno de los alumnos para capitalizar las fuerzas respectivas y maximizar los potenciales de aprendizaje. (p.158)
    Asimismo, si el docente conoce bien a sus estudiantes sabrá las fortalezas y debilidades que posee, de esta manera, actuará y guiará correctamente a sus estudiantes a explotar sus habilidades en pro de aprender y mejorar.

    “Primero evaluar después calificar”

    REFERENCIAS
    Pérez, L., & Beltrán, J. (2006). Dos décadas de «inteligencias múltiples»: implicaciones para la psicología de la educación. Papeles del Psicólogo, 27 (3), 147-164.

    Ramos, E., Castillo, A., Izaguirre, L., & Sánchez, J. (2014). Percepción del nuevo porcentaje del nuevo porcentaje de aporbacion del 70 % en la educación básica y media de Honduras. Studylib: Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán. Recuperado de http://studylib.es/doc/8284243/percepcion-del-nuevo-porcentaje-del-nuevo-porcentaje-de

  3. AURA MILENA GARZON JOJOA

    Nosotros también fuimos estudiantes, quizá nuestros recuerdos más marcados son los del colegio, etapa en la cual pasamos por gratas e ingratas experiencias, las cuales han traído consigo buenas moralejas. Como estudiante siempre me he caracterizado por ser callada, quizá la palabra correcta pueda ser introvertida, ahora que conozco los tipos de estudiantes que puede haber en un aula podría decir que fui de las llamadas estudiantes “invisibles”, en todo lo que era siempre me caractericé por ser una buena alumna, que aspiraba siempre a los primeros puestos, acepto que me preocupaban mucho las notas, desde mi hogar siempre me inculcaron ser la mejor y esforzarme en el estudio, además de ello me invadía cierto miedo por lo que diga mi papá, ya que era muy jodido y siempre vivía diciendo que debía irme muy bien porque según él no hacía nada en la casa o que si no quería estudiar me dedique a la cocina, en fin, independientemente de la influencia de mis padres siempre procuraba ganar los primeros puestos, más que todo por satisfacción personal, para mí las calificaciones en todas las materias eran muy importantes, de igual manera aceptaba cuando me iba mal pero no era impedimento para seguir esforzándome.

    Montt, G. (2013) afirma:
    Las calificaciones son más que una fuente de ansiedad- y orgullo- entre los estudiantes; son una manera en que la sociedad comunica sus valores referidos a la educación y las habilidades necesarias para ser buenos alumnos. Las calificaciones tienen el propósito principal de promover el aprendizaje de los estudiantes informándoles sobre sus progresos, alertando a los profesores sobre las necesidades de los estudiantes, y verificando el grado en que los estudiantes han dominado las tareas y competencias evaluadas por profesores y escuelas. (p.1)

    Estando en mi práctica puedo evidenciar lo mismo que tú compañera, hay ocasiones en que veo la indiferencia que tienen mis estudiantes a una valoración que les doy, a veces puedo ver que les da igual tener una buena o mala calificación, claramente puedo ver que no tienen ese orgullo como se dice anteriormente por obtener una buena nota, no saben la importancia que tienen en el progreso de su aprendizaje y es ahí donde me invade la frustración, ni siquiera se angustian si van a perder una materia, no puedo generalizar pero la mayoría de mis estudiantes tienen ésta actitud y por más que les advierta de las consecuencias o los aconseje, ellos prefieren no hacer nada y ganarse un uno, definitivamente su prioridad siempre es el juego y más en niños de primero y tercero con los cuales estoy trabajando.

    Ahora que trabajo con niños de grado primero y tercero he notado una gran diferencia en éste aspecto. En grado primero puedo apreciar que los estudiantes son más atentos y enérgicos para hacer las actividades, saben que si hacen bien las cosas tendrán buena nota, entienden la diferencia de un 1 y un 5 y se angustian cuando les digo en ocasiones que tienen 1 por portarse mal, en ellos puedo observar el interés por ganarse buenas notas. Con grado tercero ocurre lo contrario, no digo que pase con todos los 36 estudiantes pero sí con un grupo pequeño de ellos, la última vez que nos vimos les dejé un taller en clase con cuaderno abierto, lo hemos venido desarrollando las últimas dos clases y debían terminar ese día, desde el inicio les dije que todos tienen 5 y que depende de ellos que lo mantengan, muchos tenían ese entusiasmo y poco a poco iban terminando, en cambio otros no lograban enfocarse, preferían hacer otras cosas y de vez en cuando adelantar un pedazo, hay que aclarar que ninguno de ellos cuenta con una dificultad de aprendizaje. En esa ocasión pasó algo en particular con un estudiante al cual le dije que termine el taller y él me dijo que no y se rió, por lo cual le dije ¿prefieres ganarte un 1 que un 5? y me respondió que sí, y siguió hablando con la profesora sobre otras actividades.

    Sancho, M. (s.f) afirma:
    En estos cursos, respecto a las calificaciones escolares debemos centrar nuestra atención en la mejora diaria del trabajo del niño. Conviene felicitarles porque HOY sus deberes están más limpios y mejor presentados que AYER, es decir, debemos alegrarnos con ellos por cada pequeño paso dado en las tareas. También podemos festejar en la cena que se ha aprendido la tabla del 2, o que en la libreta la maestra le ha puesto una buena nota.

    Comparando esta afirmación con el caso de mis niños de tercero puedo constatar que aunque el comportamiento de algunos al hacer una actividad es indiferente, como docente siempre me esmero por sentarme a hablar con ellos y hacerles entender que la decisión de aceptar un 1 como nota no es la mejor, y si eso no sirve, valorar y felicitar lo poco que hicieron en una clase, e implementar la idea de hablar con sus padres para que también valoren el trabajo de sus hijos, pero siempre inculcando la dedicación y disciplina que deben tener para aprender y ganar buenas calificaciones y se vea reflejado en buenos resultados.

    “La calificación no siempre define el esfuerzo y dedicación de un estudiante”. (Garzón, 2018).
    BIBLIOGRAFÍA

    Montt, G. (2013). Las expectativas de calificaciones. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD). Recuperado de http://www.oecd.org/pisa/pisaproducts/pisainfocus/PISA-in-Focus-26-esp.pdf

    Sancho, M. (s.f). Calificaciones escolares: la actitud de los padres frente a las notas. Hacer familia. Recuperado de http://www.hacerfamilia.com/educacion/noticia-calificaciones-escolares-actitud-padres-frente-notas-20160922122407.html

  4. ALEJANDRA PATRICIA HERNÁNDEZ ALVIS

    Anastasi Anne y Urbina Susana, 1998, Tests psicológicos, Pearson education “la forma exacta en que se informan los resultados se determina sobre todo por la conveniencia, familiaridad o facilidad para establecer las normas. Las calificaciones estándares de cualquier forma (incluyendo el CI de desviación) han Llegado a reemplazar a otras calificaciones por las ventajas que ofrecen en relación con la elaboración de la prueba y el tratamiento estadístico de los datos; no obstante, la mayor parte de las calificaciones derivadas intragrupo son en esencia similares si se transforman con cuidado y se interpretan adecuadamente. Cuando se satisfacen ciertas condiciones estadísticas, todas pueden ser traducidas con facilidad a cualquiera de las otras.”

    Según las escritoras del libro, las calificaciones tienen gran influencia en los estudiantes, pero en algunos momentos como muchos los hemos evidenciado los alumnos, han perdido esa motivación por obtener buenas notas, ya que estas ofrecen ventajas para lograr conseguir becas en estudios superiores.

    A partir del decreto 1290 del año 2009 en Colombia se crearon los criterios de evaluación, pero cuando nos encontramos en la práctica pedagogía, la calificación o nota nos puede llevar a tener tres casos o dilemas para algún de nosotros:
    · Dar notas muy altas al desempeño de nuestros alumnos, cuando tal vez podríamos crear un mal concepto sobre el cinco (5,0), es decir puede perder poder o motivación, ante los estudiantes.
    · Generar notas poco coherentes con aquello que nuestros estudiantes mostraron tanto en tareas como exposiciones o en algunos casos evaluaciones.
    · O el otro caso en donde los docentes que nos apoyan en clases, nos piden que alcemos las notas.

    El siguiente estudio tomó muestra cómo nosotros como practicantes novatos tendemos a realizar el primer caso, la investigación fue realizada en la universidad de caldas por Ortega R., Javier F., Luber D., Carmen, Ortega R., Alexandra L., CONCEPCIONES DE LOS DOCENTES EN FORMACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE CALDAS, SOBRE LA EVALUACIÓN DE LOS APRENDIZAJES en la revistas latinoamericana, 10, 150. “los estudiantes que actualmente están realizando su práctica I dan una calificación promedio superior a la evaluación con función social y reguladora, mientras que los que realizan la práctica II reguladora y pedagógica.”
    Sin dejar de pensar en nuestros estudiantes de inclusión, donde en algunas oportunidades nos ven tan blandos que no hacen tareas y saben que igual van a tener el 5.0 o como mínimo un 3.0.
    De ahí, que al recordar en mis años de estudio en el colegio, el docente decía que “el único que se pone límites es uno”, ya que en el curso había un compañero que tenía una necesidad educativa especial (NEE), y aun así no pedía ayuda, sin embargo sacaba las mejores notas; como reflexión, el profesor hacía que nosotros sus estudiantes tratáramos de esforzarnos más en nuestras metas estudiantiles.

    Asimismo, cuando llegó al aula de clases con mi estudiantes, que tiene apoyo del colegio con el centro de atención psicoterapéutica y le da pereza realizar algunas cosas, le sugiero que ella puedes hacer más, y que debe esforzarse, ya que ella puede lograrlo. También se puede notar el caso donde el docente para que el estudiante realice algunas tareas que sus compañeros hacen sin problema; en este punto la nota se ha convertido en una amenaza para el estudiante, en este caso puede que no funcione, ya que tiene un pensamiento sobre las notas; puesto que piensan que la calificación es algo que le entregar a su padre, y a su vez habrá un medio regaño y todo seguirá igual.

    De la misma forma hay acudientes que logran que sus hijos tengan interés por la nota, y surge otro evento, la aparición del pensamiento “lo importante es la calificación, y se estudia para obtener una buena nota en el examen o tarea”, esta genera que los estudiantes no les interese los conocimientos, y solo importan las notas que les entreguen a sus padres para que ellos a su vez les den un buen premio (juguetes, dulces, etc.).

    En la institución educativa donde me encuentro realizando la práctica, hay estudiantes a los cuales decirles “vamos, esfuérzate porque esto te va a servir para tu futuro” no les vasta, de hecho tampoco se ven motivados por obtener una mejor nota, ya que esta como lo he escrito anteriormente puede tener una recompensa, según lo hayan definido sus padres o él mismo.

    “La gente exitosa y no exitosa no varían mucho en sus habilidades. Varían en sus deseos de alcanzar su potencial.”-John Maxwell.
    Bibliografía

    • Anastasi Anne y Urbina Susana, 1998, Tests psicológicos, recuperado de https://books.google.com.co/books?id=FV01zgFuk0cC&printsec=frontcover&source=gbs_vpt_buy#v=onepage&q&f=false
    • Ortega R., Javier F., Luber D., Carmen, Ortega R., Alexandra L., (2014), CONCEPCIONES DE LOS DOCENTES EN FORMACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE CALDAS, SOBRE LA EVALUACIÓN DE LOS APRENDIZAJES. latinoamericana, 10, 150. Recuperado de: http://www.autores.redalyc.org/articulo.oa?id=134144225008
    • Maxwell J. (2016). Aprender es la riqueza de la vida que te ayudara a lograr tus sueños. Lugar de publicación: blogspot. http://sandi3c.blogspot.com.co/2016/01/la-gente-exitosa-y-no-exitosa-no-varian.html

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